Y mira tú… que a veces una sueña con saltar, y dar un paso más hacia la espiral, y tantas ganas… y todo para que luego, en uno de tus sueños de medianoche sientas que caes por el hueco de una vieja escalera, y basta eso para despertar agarrándote a la cama, con los ojos y la espalda húmedos.
Claro… porque cuando sueñas dormido nadie te sonríe en alemán, ni te sube por las escaleras sobre unos esquís, enganchada a su cuello. Sabes que en tu sueño, quizás el trineo te caiga encima, y cuando abras los ojos nadie estará allí, y todo será blanco, o negro… Por eso yo prefiero soñar despierta, dibujar el sueño a mi antojo, y pensar que cuando los ojos se abran, será azul, solo azul.
Y mientras tanto bandejas de turrón, bolitas de coco, y una pila de dulces sobre una bandeja que con los años se queja, como tu estómago el día 26, que gruñe con rabia, acordándose del rojo trepador de balcones…
Y con todo eso, las ganas siempre de serguir creyendo en la magia, en la casualidad, la ilusión que se lee en tus ojos sonrientes, porque las pupilas se dilatan cuando ese uno te mira y te lo quiere decir todo, siempre sin hablar claro. Querer "creer" que si miras por la ventanilla y haces un dibujo con tu dedo en el cristal helado, el siguiente que coja tu asiento lo repasará con su dedo, y sonreirá… y pensará lo que tu, ¡cómo me gusta el frío!.
Pasarás al lado de un coche y alguien dentro tarareará la letra de esa canción que te viene rondando la cabeza desde ayer, y quien sabe si su vida dará tantas vueltas como la tuya, o como la de aquella chica morena, de cinta en la cabeza, camisa blanca y corbata roja, con la que te cruzas por segunda vez en Madrid un dia cualquiera, y la miras… y te mira, y las dos cerrais la boca con fuerza para esconder la sorpresa, o el gesto de ..¡menuda casualidad!.
Y si te asomas a tu ventana, olor a castañas, cipreses bailando, y unos zapatos que esperan la magia de los reyes magos. O quien sabe,,, las flechas en el asfalto y las paredes, señalando el camino a seguir para encontrarlo, siempre después de haber completado las piezas de su foto, de aquel album de caras desconocidas… o un guiño en el ojo ajeno, de alguien que entendió lo que pasaba por tu cabeza,,,
Se me olvidaba… mientras las fiestas…