El estado de "insomnio". Aquel que te mantiene tumbado durante horas observando la nada, con la mirada perdida. Un estado en el cual los minutos se alargan hasta el extremo, de no poder frenarlos más. Giras la cabeza y miras la hora, como si de pronto en una de esas miradas furtivas, Morfeo entrara por una ventana cerrada para salvarte.
Una de las cosas positivas de estos tiempos que flotan, es que casi siempre hay alguien que se encuentra como tú, en cualquier otra cama, y con otro techo atrapa-miradas. Y a veces, producto de la casualidad, te acuerdas, y puede que se acuerde, para compartir ese momento enviando un mensaje que te hace sobresaltar, y salir de esa conversación contigo misma.
Y de pronto unes ideas y palabras, y se te ocurre algo sobre lo que escribir, intentas capturar en
tu mente esas imágenes y una escena que podrías describir como si la hubieras vivido, sin embargo, algo en ti te recuerda que mañana volverás a estar ante una hoja en blanco, con una memoria que va perdiendo algunas de estas fotografías en el transcurso de una noche, o bien con el sonido del horrible despertador, igual que el día que soñaste en el trayecto Madrid-Talavera en un regional medio vacío y ventanillas rayadas. Coges un lápiz y casi a oscuras haces algunas anotaciones en el reverso de la portada del libro que te espera, solo unas palabras sueltas que puedan ayudarte a recordar, a revivir, sientes frio, y es justo eso lo que te trae a la mente las palabras de Benjamín Prado diciéndote "la distancia es azul, yo soy lo único que hay entre tú y este frio".
Las respuestas a preguntas que aún no conoces encuentran su sitio en el insomnio, y te dices, cuanto de importante tienen las preguntas, y la respuestas,… qué va primero y qué después… y si tan necesarias son ambas. Pero es cierto que a menudo preguntamos, y (nos) hacemos preguntas, visibles o enmascaradas, siempre en una eterna búsqueda. Pero no creo que todos seamos iguales en eso… supongo que hay personas que aceptan una respuesta sin buscar más, sin dar más vueltas a todo. Otros en cambio, buscamos sin parar, desasosegados, curiosos, intranquilos, con la permanente sensación de que hay algo más, de que mañana puedes encontrar algo más de lo que ya conoces o tienes, que te hará vibrar, que te hará sentirte viva. Es esto lo que nos lleva a leer entre lineas, a querer saber más de todo lo que encontramos, buscamos lineas azules en renglones grises, encontramos señales al menos una vez al día, de vez en cuando esos "pálpitos" que te hacen sonreir, pensando "lo sabía", esas coincidencias al hablar, y las respuestas de otros, que te asombran tanto que solo puedes contestar "idem"… claro, que ese idem no todo el mundo lo entiende. No todos saben, que idem es más que cuatro letras y una palabra. Es mucho más, es decir todo sin poner palabras de más, simple, sencillo, breve, pero cargado de emociones e importancia. Idem es sentir que en ese momento los pensamientos de la otra persona están muy cerca de los tuyos, es saber que es un momento con química. Y si te paras a pensar, ¿cómo surgió esa palabra? ¿cómo llegó hasta ti?… quizás a través de una vieja película que marcó tu vida, que te hizo sentir y llorar tanto que no pudiste arrancarla de dentro, y aún sigue viva en tí. Es la suma de la esencia de las cosas importantes, que en su dia te hicieron feliz, te hicieron creer en los pequeños espacios de felicidad con forma de nota en un libro, dedicatoria en un cd, una fotografía… aquellas cosas que quedaron latentes bajo tu piel, y nunca te abandonan.
Hasta que los ojos se van cerrando y el sueño te vence…
Escuchando Laura Veirs "Where gravity is dead"