Cuestión de Magia …

Foto "London eye" by Tharsis

Foto "London eye" by Tharsis
París es un abrir y cerrar de ojos.
París es encontrar tus labios escondidos tras una bufanda azul,
y anudar mis manos a las tuyas en un bolsillo más cálido.
En París el tiempo es "hoy", y la vida es el sabor de un helado de menta en una noria
que pasea vidas ajenas.
París es sentarse a los pies del Sacre Coeur y perder la vista en cualquier callejón,
abrir los brazos en un tiovivo y respirar hondo,
es regalar una sonrisa al día que no vuelve más.
París, es el sonido de unas suelas de zapato gastadas caracoleando en Abbesses,
y la mezcla de sabores en St.Michel,
las piedras rebotando en el agua helada.
…
lo demás está a punto de pasar.

Las emociones nos hacen sentirnos vivos, tan vivos que a veces duele. Algo se mete fuerte dentro de ti y (como ya he repetido una y mil veces) no se va jamás.
Las sensaciones, por suerte, siguen vivas para siempre, a modo de recuerdo, pero incluso cuando la mente empieza a nublarse algo sigue haciendo latir tu corazón. Solo que no siempre nos conformamos con el recuerdo, y hacemos todo lo posible para que “il ritorno” se produzca cuanto antes. Podría decir que contaría tantas cosas… pero mentiría, no quiero hacerlo y no voy a hacerlo, porque no sería justo reducir a unas cuantas palabras tantos momentos. Solo añadir que cuanto más rápido se balancean los momentos por agujas que irremediablemente avanzan sin tregua, más intenso se vuelve TODO.
Como describir días que no acaban nunca, un sol que se tiñe anaranjado para hacer brillar las miradas, o ganas de que cada segundo dure para siempre.
No sería sincera si no dijera que tuve miedo antes de subir al avión… pero una vez más la casualidad, las ganas me llevaron hasta una ciudad que hace ya unos años me enamoró. Una ciudad que dejó una huella imposible de borrar… Intentar descubrir una Florencia nueva, y ver que las cosas no han cambiado tanto, que hay cosas que permanecen y que de un modo u otro me ha gustado encontrarlas…
Cerrar los ojos y decirte a ti misma que NO… que no quieres que se acabe ahí, y prometer una vuelta. Sentir que vuelvo cargada, pero no solo de kilos en la maleta, sino de energía, sentimientos, ideas, motivos… Y aunque reconozco que no fui capaz de aguantar las lágrimas, pude despedirme con una sonrisa, naranja (siempre)
Cinco días han bastado para grabar nuestras huellas por calles hasta el momento desconocidas
.
Con ganas de descubrir todo lo que encontramos en el camino, buscando ángulos en sepia o blanco y negro, encontrando el color en los días de sol, así como mostrando nuestro abanico de nostalgia en un Palacio Da Pena cubierto por la niebla, enfriando las manos y los calcetines.
Tiempo para sentir, para renovarse, para dejarse llevar y volver siendo otro…
Porque un amigo me dijo una vez algo así como que <<después de un viaje, nunca se vuelve siendo el mismo>>, y llevaba razón. Uno vuelve lleno de vida, de aire nuevo, de palabras y caras ahora conocidas, con un sentimiento hacia determinadas personas que crece y crece…
Rincones como Lisboa, Sintra, Belem, Estoril, Cascais, Cabo da Roca …sonidos de Fado, y lo mejor, las ganas de volver, y una lista inmensa de futuros viajes todos juntos.
El final del verano se va acercando, o al menos eso parece avisarnos la lluvia que me ha despertado esta mañana. Tan solo hace dos dias que llegué a Córdoba, y es que ha sido un verano largo, lleno de momentos y vivencias.
Edimburgo supuso un viaje largo, aún estando guardado en tan solo 3 días. Para que os hagais una idea: Retraso de avión- pérdida de la conexión- noche en Frankfurt- habitación
equivocada- madrugón- charlas en los aeropuertos- primeros rayos de sol en Londres- y mediodía por fin en Edimburgo-maleta perdida con Amelie dentro. Castillos- calles con color- una ciudad mágica-buenos amigos- risas- complicidad- arroz y huevo frito- Stirling- paseos- música en directo- despedidas , pero sobretodo la idea de que ha merecido la pena pasar dos dias estupendos con aquellas personitas.
Almuñecar: mi familia- conversaciones- playa- olor a mar- brisa por la mañana- dormir a su lado- palo de lluvia- espetos- migas granaínas- antojos de comer de todo- risas en el agua- piel
morenita- aceite y mimos- zumo de naranja natural- visitar la puerta de ellos nada más despertar- "pegos"- supuesto concurso de camisetas mojadas- paella- Dani- sangria bien fresquita- toallas improvisadas- momento "coche"- el Tejar- abrazos- y todo aquello que una recibe cuando tiene tanto tiempo para compartir en familia.
Y para acabar unos días por Coruña, viendo a K sonreir al lado de su familia, disfrutando del pulpo y las costumbres gallegas, visitando Mondoñedo, Melide, etc, la feria medieval y de artesanía, hadas y Sargadelos, Bastiagueiro, piratas del Caribe,…
Y con la vuelta de nuevo sentirme en casa, 19 días a su lado, disfrutar de una buena cena con Jasp, Wendy y Laura, contar mil anécdotas, ver una y otra vez las fotografías, arroparme en mi cama y amanecer con olor a tierra mojada… sí… como hoy, aunque espero que los dias que me quedan por casa salga el sol radiante propio del sur.
Todos, desde pequeños llevamos con nosotros algo que nos acompaña a medida que crecemos… la curiosidad. Cuando apenas llegamos al metro de estatura nos convertimos en pequeños investigadores, seres curiosos que ansían una respuesta a todas las preguntas que pasan por nuestra mente.
Sin embargo, a medida que el número (dibujado en la suela de nuestros zapatos) aumenta, adquirimos algo que aún no venía con nosotros. Empezamos a observar en la distancia, intentamos comprender y analizar nuestra vida, y por supuesto la de los demás, siendo más fácil esto último a menudo, ya que aún no se ha inventado "el ojo de la objetividad que todo lo ve".

En este empeño por conocernos a nosotros mismos, hay dias en los que deseamos ser dulces y atentos con todo lo que nos rodea, otros dias… como hoy, una decide ponerse el antifaz de justiciera que vestía Amelie, para poner orden, para ser yo misma la que lleve mi vida e intentar que no cuelgue de un par de hilos cual marioneta en manos ajenas.
Y con esto… solo me queda despedirme hasta la vuelta de vacaciones porque dos son los destinos que me esperan hasta el dia 9 de agosto… en primer lugar Edimburgo, acompañada de personitas increibles, y después Almuñecar donde disfrutaré de mi familia perdiendo los pies por la arena. En ambos.. la maravillosa compañía de él
¿Y tú… cómo te sientes hoy?

Han pasado ya dos años desde que estuve en Florencia con una beca erasmus. Fueron casi 6 meses llenos de momentos que dificilmente podré borrar de mi mente… una experiencia que todo el mundo debería vivir en algún momento de su vida.
La magia de esta ciudad me cautivó de tal forma, que cuando llegó el momento de volver no podía con mi maleta, traía demasiados recuerdos, sueños cumplidos, imágenes, personas…
Fue gracias a esta experiencia como conocí las canciones de “Carmen Consoli”, su voz, así como la fuerza y sensibilidad que transmite. Anoche él de nuevo me sorprendió con las entradas para verla actuar el 25 de mayo en Madrid… y con esto un nuevo sueño que se hará realidad.


Para qué decir "Hoy te necesito"…
Cuando lo que realmente piensas es:
"TE NECESITO SIEMPRE"
(Algo que me vino a la mente ayer por la tarde, dentro del coche)
Porque más o menos tiempo, no es sinónimo de más o menos amor.
Gracias por estos 5 meses juntos :*
Blog perteneciente a Blogomundo