Un 13 de Mayo de 2008 a las 23:48  

Siento vértigo…

 

imprevisible…

Un 17 de Marzo de 2007 a las 01:20  

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Habría deseado un tiempo de "imprevisibles" momentos…

ahora ya no es antes…

 

 

"Crece la hierba en el primer cajón
de la estación de primavera
hoy nos esperan besos a traición
y ruidos de ventanas abiertas…"

Crece la hierba. Q. G 

 

 

 

Como éste, muchos más…

Un 12 de Febrero de 2007 a las 00:16  


YouTube - Rojitas las orejas

¿Para qué describir momentos?

Mejor vivirlos…

La teoria de los guiños

¿Té de tarde? ¿ o tarde de té?…

Un 29 de Enero de 2007 a las 00:53  

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Las tardes de domingo acaban tomando forma de espiral.

Te lleva a lo más hondo de tu taza, y una cucharilla que gira… gira,

y con cada vuelta una sonrisa. ¿Para qué dibujar círculos concentricos,

Si puedes crear una espiral?.

¿En qué momento perdemos o ganamos el rumbo? ¿cuando la espiral se

cierra o cuando se abre?

 

Escuchando "happy everafter in  your eyes" Ben Harper

 

 

La posibilidad de encontrarnos…

Un 22 de Enero de 2007 a las 23:52  

 

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"¿Sabíais que la mayor parte del cosmos está vacía?. Fijaros, si nos soltaran al azar en medio del cosmos, la probabilidad de encontrarnos sobre un planeta sería prácticamente nula.

 

¿Quereis saber cuál es?,  una entre mil millones de millones de millones. En la vida cotidiana esa probabilidad es despreciable , y mira, aquí estamos tres de los afortunados merendando juntos…"

J. Medem 

Regalo para mi Amigo Invisible…

Un 7 de Enero de 2007 a las 22:10  

Aquella mañana sus vueltas en la cama, con ese estrepitoso sonido de fondo, no aparecieron. En mitad de un sueño cualquiera, de un anónimo martes, abrió los ojos y sin un porqué en su cabeza, dio un salto de la cama. El día anunciaba frío, y sin embargo caminaba descalzo por su casa, con seguridad en sus pasos. Miró el reloj, las 9.20, y volviendo la vista hacia la ventana pudo ver a lo lejos las huellas blancas de un avión reciente. Y en ese momento un pálpito… una sensación de nerviosismo, pero placentera al mismo tiempo, invadió su estómago.do_not_drink_and_drive_by_tokiaru.jpg

Como su rutina diaria marcaba acudió al trabajo, papeles y papeles lo esperaban ansiosos encima de una mesa con olor a mueble nuevo. A las 11.00 salió hacia la cafetería, con la intención de calentar sus dedos con una buena taza de café, y como siempre se dirigió a la mesa del fondo, junto a las cristaleras. Sin embargo, ese día alguien con zapatos rojos y melena suelta ocupaba su lugar. Ese alguien había invadido su lugar, había cambiado en tan solo un segundo sus rutinas, y quizás sin él saberlo, había roto todos sus esquemas.

 

Con su taza en la mano, hizo el amago de volverse y tomarlo en la propia barra del bar, sin embargo, de nuevo esa sensación de desasosiego hizo que girara rápidamente y se dirigiera hasta ella. Y como en una escena de película en blanco y negro, no pudo hacer otra cosa que sostenerle la mirada, y así como dos extraños que se conocen de toda la vida surgió la conversación, las risas y las miradas reflejadas en el cristal. Ella le contó que había llegado ese día a la ciudad, por poco tiempo, en el avión de las 9.20 de la mañana, había sentido el frio helando sus manos, y había decidido tomar algo para refugiarse de éste. Fue así como él entendió que esa sensación que lo había tirado de la cama tenía nombre: se llamaba J, o así al menos había firmado en la servilleta que dejó bajo un cenicero, en el que tan solo quedó “un cigarro mojado…”.

 

La buscó, por toda la ciudad, por todas las esquinas, tras los escaparates de todas las librerías, en los bancos de cada plaza, pero el único rastro que obtuvo de ella fue la estela blanca de aquel avión de tarde… que como una estrella fugaz no solo había marcado su vida,  sino que había hecho realidad un sueño, pero había desparecido.

….

Ha pasado mucho tiempo, quizás demasiado desde la última vez que se prometió a sí mismo no pensar en ella, y ahí está sentado delante de su mesa de escritorio, con la ventana frente a él… con la ilusión de mirar al cielo para  perderse en el rastro de todos los aviones…

….

En aquella servilleta, gastada por el tiempo, una única frase: “mira al cielo siempre que puedas, seguramente haya alguien que al mismo tiempo que tú, se pierda en la huella blanca de un avión”

Y de fondo, girando y girando aquella canción, que consumió el único cigarro que compartieron…



Espero que te guste, y que la canción te haga sentir lo que  a mí. Y recuerda… cuando veas un avión dibujando con pincel blanco el cielo, piensa que alguien puede estar buscando su rastro..

El hueco de la escalera…

Un 26 de Diciembre de 2006 a las 16:15  

Y mira tú… que a veces una sueña con saltar, y dar un paso más hacia la espiral, y tantas ganas… y todo para que luego, en uno de tus sueños de medianoche sientas que caes por el hueco de una vieja escalera, y basta eso para despertar agarrándote a la cama, con los ojos y la espalda húmedos. 

Claro… porque cuando sueñas dormido nadie te sonríe en alemán, ni te sube por las escaleras sobre unos esquís, enganchada a su cuello. Sabes que en tu sueño, quizás el trineo te caiga encima, y cuando abras los ojos nadie estará allí, y todo será blanco, o negro…  Por eso yo prefiero soñar despierta, dibujar el sueño a mi antojo, y pensar que cuando los ojos se abran, será azul, solo azul.

 Y mientras tanto bandejas de turrón, bolitas de coco, y una pila de dulces sobre una bandeja que con los años se queja, como tu estómago el día 26, que gruñe con rabia, acordándose del rojo trepador de balcones…

Y con todo eso, las ganas siempre de serguir creyendo en la magia, en la casualidad, la ilusión que se lee en tus ojos sonrientes, porque las pupilas se dilatan cuando ese uno te mira y te lo quiere decir todo, siempre sin hablar claro.  Querer "creer" que si miras por la ventanilla y haces un dibujo con tu dedo en el cristal helado, el siguiente que coja tu asiento lo repasará con su dedo, y sonreirá… y pensará lo que tu, ¡cómo me gusta el frío!.<strong>El hueco de la escalera...</strong>

Pasarás al lado de un coche y alguien dentro tarareará la letra de esa canción que te viene rondando la cabeza desde ayer, y quien sabe si su vida dará tantas vueltas como la tuya, o como la de aquella chica morena, de cinta en la cabeza, camisa blanca y corbata roja, con la que te cruzas por segunda vez en Madrid un dia cualquiera, y la miras… y te mira, y las dos cerrais la boca con fuerza para esconder la sorpresa, o el gesto de ..¡menuda casualidad!. 

Y si te asomas a tu ventana, olor a castañas, cipreses bailando, y unos zapatos que esperan la magia de los reyes magos. O quien sabe,,, las flechas en el asfalto y las paredes, señalando el camino a seguir para encontrarlo, siempre después de haber completado las piezas de su foto, de aquel album de caras desconocidas… o un guiño en el ojo ajeno, de alguien que entendió lo que pasaba por tu cabeza,,,

Se me olvidaba… mientras las fiestas… 

Fracciones de segundo…

Un 24 de Octubre de 2006 a las 01:12  

La casualidad

Una casualidad, otra y otra…

fracciones de segundo que dan un giro a tu vida

¿Es la casualidad la que nos traga en una espiral sin fín?

¿Podemos formar parte de la casualidad de otros?

¿Y si se convirtiera en nuestra, apenas sin darnos cuenta?…

Quizás solo algunos podais entender porque para mí.. ésta si es una verdadera casualidad, la que cambia el transcurso de una noche de lunes… 

 

La “No” Distancia…

Un 21 de Julio de 2006 a las 18:31  

 

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"Together" Una imagen de Pesare (Deviantart)

 

A veces la distancia entre dos personas no la marcan precisamente los kms marcados en una señal de carretera, ni un metro enrrollado con forma de caracol. 

La distancia más larga puede llegar a acortarse hasta el punto de escuchar palabras calladas atrapadas en una mirada , calor en sus palabras, en el abrazo que te ofrece aunque no lo llegue a dar,… algo te dice que aunque no lo puedas ver, sus brazos serán siempre un refugio en dias de lluvia...

Sin embargo, hay quien se escuda en llamar "distancia" a los pasos que él / ella mismo da hacia atrás, al hasta luego que decidió cambiar por un "adios"… 

No creo en distancias interminables cuando el corazón late más fuerte que nunca… cuando tus manos o las rayas azules de tus calcetines solo saben temblar al notarlo cerca…

 Escuchando  "El Instante" La Sonrisa de Julia

 

 

Tirando del hilo…

Un 8 de Julio de 2006 a las 22:17  

"La vida de toda persona está formada de pequeños grandes momentos: ése es el hilo de la vida. Esperar un beso antes de dormir, el amor, un bebé, una llamada… o el regreso de la primavera. Este libro recopila todos esos momentos, esas cosas especiales y comunes que conforman la vida de uno, la vida de todos. Un maravilloso libro ilustrado, en el que sutilidad y sabiduría se entrelazan de un modo inolvidable.Un hilo rojo nos conduce de página en página, llevándonos por las distintas fases de la vida, con toda su alegría, su tristeza, su emoción…"100_3627.jpg

Así definen en La casa del libro el libro que desde hace un ratito tiene un sitio en mi estantería. 

Un libro que encontré casi por casualidad, y que me hace volver a pensar en todos esos

momentos que van uniendo, a través de un pequeño hilo rojo, toda nuestra vida. Los pequeños

detalles sin los cuales, nuestra vida, la de cada uno no tendría sentido. Es sencillo, breve, …

pero cargado de magia escondida tras cada trazo de las ilustraciones.

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